sábado, noviembre 03, 2007

Después de una noche otoñal

Encuentro su mirada muy cerca de mi. Siento cómo respira y el contacto con su piel es amable. Dejo caer mi armadura.

Su rostro guarda memoria de cientos de encuentros donde ha sonreído. Quiero hacerle reir pero también ser receptáculo del sudor de su euforia. Soy su amigo, le doy la mano, se apoya en mi. Amanecemos.

Al marcharse me deja en silencio y es cuando tengo que soltar estas palabras.

Comments:
Wow... déjeme decirle que ud nunca trae la armadura puesta, y quizá la ha necesitado en más de una ocasión... aunque espero que no. En lo que sí estoy cierto es en que es ud un ser sensible.

Abrazo.
 
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