miércoles, mayo 16, 2007
Mito del eterno retorno
Los últimos días transcurren como en el escenario de una película. La semana pasada la pasé entera en Ciudad de México y fue el retorno a esa vida más veloz pero a la que ahora contemplo con una distancia de prudencia. Me puedo sentir inmerso en ella sin sentirme mojado. Más esa aparente calma fue perturbada por dos episodios de enfermedad: malestar estomacal debido a comida contaminada y un resfrío causado por un chaparrón inesperado. Hoy padezco las consecuencias. Garganta irritada, flemas y cansancio debido a una mala noche de sueño. Aprovecho estos últimos días de inmovilidad para recuperarme.
Ya hay una nueva casa que habitar y mucho trabajo que hacer aquí en cuanto a depuración de objetos se refiere. Dejaré libros, muebles y objetos. Ya no hay espacio para ellos y otros de los cuales aún no se como deshacerme seguro quedarán guardados en cajas. Eah, siento que este retorno es un reinicio y quiero sea una nueva forma de llevar la vida urbana, sin aspavientos ni energía desperdiciada. De algo servirá la experiencia de aislamiento en esta tierra plana.
Ilusra esta entrada la foto de un huizache situado en la entrada a la zona arqueológica de Huijazoo, en Oaxaca. Referencia a mi origen.