sábado, mayo 19, 2007
El tiempo que resta
Tono solemne. Nombre solemne. Este es el aspecto que tenía la casa anterior a ésta que hoy he desmantelado un poco más. Era un lugar bello, la entrada a un edén propio. Yo Adán, la casa Edén.
Foto fuera de foco. No hay fotos aún del estado en que el Edén del Bajío está hoy. Ya no tiene nombre, quité la lámpara de la que pendía el título de la intervención. Ya no hay Edén, está guardado en cajas de la mudanza que viene.
Hay una planta por podar antes del retorno a Ciudad de México. Sus hijos serán plantados en las últimas botellas de vino del ocio, de mi tedio abajense.