viernes, febrero 23, 2007
La luna otomana ejerce su influjo. Duermo pocas horas, no opongo resistencia a los movimientos. Es un vaivén que terminará el próximo domingo cuando me levante de madrugada para tomar el taxi que me lleve al aeropuerto, para tomar el avión que por unos días me alejará de esta tierra soleada. Volveré con nuevas fotos.
Por ahora hay que levantarse de la silla y continuar el movimiento.
Por ahora hay que levantarse de la silla y continuar el movimiento.
