domingo, enero 07, 2007
Te presumo, caro, de mi viaje a Zipolite.
El tema de lectura era Patañjali y el Yoga, de Mircea Eliade. Libro clarificador y sembrador de más pistas. Cierto, me ciego voluntariamente ante la oprobiosa realidad contra la que desisto de luchar y elijo de ella lo que más me gusta. No me importa. Hasta ahora la transmigración del espíritu es una hipótesis y sólo tengo esta vida.
Pasamos la noche vieja en la playa. David y yo encendimos 4 veladoras que semiescondimos en una ladera de arena de la playa y a lo lejos asemejaban nubes luminosas. Me pareció un jardín zen muy a mi estilo: las veladoras descansaban en el fondo de un cráter y a voluntad movía la arena de la boca del cráter y checaba a lo lejos el efecto. David y yo traíamos vino encima. Nuestro amigo Kib, diez años más joven que yo, durmió en el centro de la instalación. Hace dos años en la noche de año nuevo, en la playa de Nexpa, encendimos una fogata y el también durmió mientras los demás delirábamos. Yo contaba a David cómo interpretaba mi lectura de Eliade. Luego nos quedábamos en silencio contemplando la fluctuación de las estrellas y haciendo ejercicios para que nuestra percepción evitara interpretar ducha fluctuación, sincronizar los músculos de los ojos
para que pudiéramos ver en tercera dimensiòn a las constelaciones. Orión fue nuestro primer objetivo. Luego la idea era extender esa forma de ver hacia el resto de las estrellas. Dije a David que la fluctuación de las estrellas es un reflejo de nuestra respiración, como así las constelaciones y su interpretación son un acto de autoexploración. Dije que me gustaría aprender astrología, pero no vivo en una zona donde pueda subirme a la azotea a contemplar estrellas. O más bien no tengo escalera a la azotea de mi casa. Luego caminamos en la playa, fumamos más y bailamos techno bajo una palapa. Los jóvenes turists alternativos se divierten en un destino altermundista, pero allí incluso la servidumbre son mujeres nativas que lavan trastes en el patio trasero y lo hacen porque esa noche ganarán dinero extra. No pude dejar de mirar las tinas atiborradas de trastes sucios y limpios mientras bailaba. Luego no quise seguir compartiendo la pista con ellos y caminè a una orilla de la playa a buscar silencio en mi mente.
Vi a mi familia, supé más de esa mierda de conflicto de intereses que ocurre en Oaxaca (donde no hay buens ni malos, ni revolucionarios ni opresores, sino pura mierda humana egoista). Y a pesar de todo la ciudad es bella, aún debajo de esos pintarrajos y de las canteras manchadas por la sangre de los detritus humanos, adolescentes de la calle adictos al chemo, que fueron la carne de cañón para quien sabe qué intereses. Lo que sí note es que algunos ciudadanos de a pie participaron con la APPO porque les dio una opción más interesante que ver telenovelas, asi como a otros les dio doscientos pesos diarios por cuidar barricadas, así como a otros les fortaleció posiciones políticas y a los obreros de la industria del turismo local los dejó sin ingresos. Muchos obreros neojodidos deja el conflicto: artesanos, vendedores, meseros, camareros. Muchos jóvenes que tendrán una mala educación que los joderá más, a ellos y a las generaciones posteriores. Yo los hubiera matado a todos cual Shiva-kaibil con una AK-47, poderoso y eterno, para sembrar nuevas semillas.
Un abrazo, caro amigo,
Ray
El tema de lectura era Patañjali y el Yoga, de Mircea Eliade. Libro clarificador y sembrador de más pistas. Cierto, me ciego voluntariamente ante la oprobiosa realidad contra la que desisto de luchar y elijo de ella lo que más me gusta. No me importa. Hasta ahora la transmigración del espíritu es una hipótesis y sólo tengo esta vida.
Pasamos la noche vieja en la playa. David y yo encendimos 4 veladoras que semiescondimos en una ladera de arena de la playa y a lo lejos asemejaban nubes luminosas. Me pareció un jardín zen muy a mi estilo: las veladoras descansaban en el fondo de un cráter y a voluntad movía la arena de la boca del cráter y checaba a lo lejos el efecto. David y yo traíamos vino encima. Nuestro amigo Kib, diez años más joven que yo, durmió en el centro de la instalación. Hace dos años en la noche de año nuevo, en la playa de Nexpa, encendimos una fogata y el también durmió mientras los demás delirábamos. Yo contaba a David cómo interpretaba mi lectura de Eliade. Luego nos quedábamos en silencio contemplando la fluctuación de las estrellas y haciendo ejercicios para que nuestra percepción evitara interpretar ducha fluctuación, sincronizar los músculos de los ojos
para que pudiéramos ver en tercera dimensiòn a las constelaciones. Orión fue nuestro primer objetivo. Luego la idea era extender esa forma de ver hacia el resto de las estrellas. Dije a David que la fluctuación de las estrellas es un reflejo de nuestra respiración, como así las constelaciones y su interpretación son un acto de autoexploración. Dije que me gustaría aprender astrología, pero no vivo en una zona donde pueda subirme a la azotea a contemplar estrellas. O más bien no tengo escalera a la azotea de mi casa. Luego caminamos en la playa, fumamos más y bailamos techno bajo una palapa. Los jóvenes turists alternativos se divierten en un destino altermundista, pero allí incluso la servidumbre son mujeres nativas que lavan trastes en el patio trasero y lo hacen porque esa noche ganarán dinero extra. No pude dejar de mirar las tinas atiborradas de trastes sucios y limpios mientras bailaba. Luego no quise seguir compartiendo la pista con ellos y caminè a una orilla de la playa a buscar silencio en mi mente.
Vi a mi familia, supé más de esa mierda de conflicto de intereses que ocurre en Oaxaca (donde no hay buens ni malos, ni revolucionarios ni opresores, sino pura mierda humana egoista). Y a pesar de todo la ciudad es bella, aún debajo de esos pintarrajos y de las canteras manchadas por la sangre de los detritus humanos, adolescentes de la calle adictos al chemo, que fueron la carne de cañón para quien sabe qué intereses. Lo que sí note es que algunos ciudadanos de a pie participaron con la APPO porque les dio una opción más interesante que ver telenovelas, asi como a otros les dio doscientos pesos diarios por cuidar barricadas, así como a otros les fortaleció posiciones políticas y a los obreros de la industria del turismo local los dejó sin ingresos. Muchos obreros neojodidos deja el conflicto: artesanos, vendedores, meseros, camareros. Muchos jóvenes que tendrán una mala educación que los joderá más, a ellos y a las generaciones posteriores. Yo los hubiera matado a todos cual Shiva-kaibil con una AK-47, poderoso y eterno, para sembrar nuevas semillas.
Un abrazo, caro amigo,
Ray