sábado, octubre 21, 2006
Discord, by Ryuichi Sakamoto

La belleza en Irapuato no es aparente. Se manifiesta en formas muy sutiles. La belleza aquí le huye a la luz del día, que es muy intensa y sin sombras de árboles que minen su poderío. La sensibilidad de sus habitantes no tiene matices y sin embargo está a flor de piel. Para hallar la belleza aquí es necesario sumergirse en uno mismo para encontrarla, aprehenderla y llevar algo de ella a la superficie. Es un duro ejercicio y en mi caso, es a través de la mirada y el oído. A más de un año de haber llegado aquí ya no lo lamento. Ahora puedo sentir belleza en algunos momentos, sobre todo en aquellos reductos de naturaleza que aún persisten y es posible disfrutar. Cito ejemplos: el canto de los pájaros y de los gallos al amanecer; el silencio de ciertos domingos; un boulevard aún con terrenos de siembra en cuyo camellón hay jacarandas; la serenidad del estanque-jardín de la casa de mi maestra Christina, a cuya vista practicamos hatha-yoga. Aquí no hay sitio para Caravaggio pero hay gente cuyas vidas son intensamente humanas, y por tanto, imperfectas, simples y bárbaras. Gente que cree que el arte está en todas partes, en la radio, en la televisión y en internet. Gente que llama artistas a los mercaderes de los sentidos. Pero entre ellas he conocido a Clarita y a Guadalupe, chicas de maquiladora, una a punto de parir a su segunda hija, la otra con la amenaza de que un nódulo que le surgió en un seno se le convierta en cáncer y muera y deje huérfanos a sus cuatro hijos. La última es mi asistenta y considero es una mujer inteligente y sensible que nació en el lugar equivocado. Lloro al imaginar un futuro mortal para ella y me cuento la historia de que al hacerlo, evoco sicomagia para alejar esa posibilidad de ser cierta.
La vida aquí es dura.
Un amigo que reside en París me escribió hace poco lo siguiente:
>Hace muchos anhos, en Guadalajara, un profesor de filosofia nos
>platicó que un día estaba en el Louvre vio a un texano
>con sombrero, botas y chicle llorar frente a la Venus
>de Milo, en extasis. Muchas cosas no tienen
>explicacion, como la nada, y no es necesario que la
>tengan.
Quizá comprendo a ese texano. Quizá viva en algún pueblo como Irapuato. Quizá el también es prisionero de un horizonte sin montañas que pongan un cerco al infinito. Viajó mucho para ver arte a ojo pelado. Amenizado el gusto de la lengua con chicle, cubierta la cabeza de un sol imaginario con el sombrero, con botas porque hay que tener bien cubiertos los pies en la tierra del campo, llora ante ese milagro. No explico nada, solamente digo que comprendo.
No espero iluminación repentina.
Comments:
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Resulta que de vez en vez, el escenario que nos rodea cae tantas veces en la cotidianidad que puede llegar a convertirse en tedio..
Quizá un día andando por tus (ahora) putativas tierras yo me enternesca por las calles con maizales a los costados y tu un día caminando por la playa de veracruz quizá sollozes pensándo en lo que más has amado..
No has pensado q a veces lo q cambia es el escenario aunque el actor siga siendo exactamente el mísmo.
Saludos.
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Quizá un día andando por tus (ahora) putativas tierras yo me enternesca por las calles con maizales a los costados y tu un día caminando por la playa de veracruz quizá sollozes pensándo en lo que más has amado..
No has pensado q a veces lo q cambia es el escenario aunque el actor siga siendo exactamente el mísmo.
Saludos.
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