domingo, septiembre 03, 2006
La experiencia del curso de formación de instructores de yoga

Día uno, septiembre 1 ¿Qué estoy sintiendo?
Dolor en el sacro. Lo siento desde hace días. Desaparece el estirar la espalda hacia adelante. Tras el dolor sucede la consciencia de que todo el presente es nuevo. El escenrario es el mismo de las clases de yoga habituales pero no hay deja vu. He leído antes los conceptos tratados en esta primera clase antes, en libros o referidos por terceros. Mas esta noche toda experencia es nueva.
Siento también ganas de salir al mundo, aunque el trecho entre esta casa y el auto sea demasiado fresco por la recién caída lluvia. Quiero salir y mirar a otras personas, percibir sus dimensiones. Aquilatar. Actuar.
Día 2, septiembre 2
AM ¿De qué estoy consciente?
Primera vez en uchos meses, quizá más dedos años incluso, en que tomo un cuaderno de notas en estado de sobriedad. Cuando vacío la mente de las apariencias escucho sólo sonidos: el tren que araviesa al pueblo, el auto que pasa por la calle, los gorriones y las lechuzas en su concierto matutino. Hay silencio detrás de esos sonidos. Hay vacío. Dentro de mi sólo existe nada y pareciera que la vida se trata de que sólo suceda. Las histerietas forman parte del entretenimiento.
PM ¿En qué estoy pensando?
Pienso en mis citas pendientes para lo que queda del fin de semana, en mi indecisión sobre ir a la peluquería, en mis compras en el supermercado, en lo bien que me cayó el café después de la comida y en lo feliz que me siento por estar en este curso. Pienso también en la posibilidad de la lluvia para esta noche, en la ducha que me espera y en los trastos que lavaré al llegar a casa. Pienso en el tiempo libre a partir de ahora. Basta de derrocharlo inútilmente.