sábado, agosto 19, 2006
Compasión infinita, felicidad indecible

(Yo la practico así para tener una buena vida. Sólo así)
Casos donde se practica la compasión infinita:
- Llorar en silencio al observar objetos que recuerdan personas o periodos del pasado
- Al ofrecer el cuerpo a alguien por lo menos diez años mayor que uno, considerando que como me ven, a esa edad veré.
- Reconocer en los viejos amigos cómo los pequeños prejuicios se convierten en manías (y encontrar también las propias)
- Saberse más joven que los más jóvenes
Situaciones de felicidad indecible:
- Reconocer un detalle de belleza aún en el pueblo más burdo del Bajío
- Pedir que llueve y que el deseo sea concedido
- Vivir el efecto de una plegaria atendida
- Descubrir que el cuerpo se hace cada vez más resistente a los venenos