miércoles, junio 14, 2006
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Vaya que el paisaje emocional ha cambiado acorde con la geografía personal. No es lo mismo un horizonte monótono que una tierra entre montañas. No es lo mismo la planitud central con su conservadurismo político-religioso que la efervescencia de la sangre del sureste.
Tras pisar los restos de la batalla matutina en la ciudad sentí de nuevo efervescer mi sangre, mas al mismo tiempo pensaba en cuál será la causa que he de seguir, pues la que veía acorralda por la policía no es la mía.
Bruscos cambios, pues.