sábado, mayo 20, 2006
Once años casi

Serán once años en agosto, alrededor de la segunda quincena, de que me hice la prueba del HIV por última vez. En ese entonces era presa de la incertidumbre pues un amante cercano había resultado positivo. Al saberme negativo fue cuando decidí no hacerme una prueba más. Basta de jugar a la ruleta rusa, me dije. Cada prueba no es una oportunidad para indagar si hay una bala en la pistola. Así que decidí vivir como si el sexo no seguro no existiera en el planeta. Como si el condón fuera un accesorio obligado e imprescindible.
Hace año y medio descubrí que el sexo sin condón era sumamente placentero para mi. Llegué a justificar la premisa de vida de los barebackers. Hoy ha llegado el momento de preguntarme si debo hacer la prueba o no.
La respuesta es no, pero a partir de ahora viviré mi vida como si me la hubiera hecho y hubiera resultado positiva. Mejor alimentación, ejercicio, equilibrio mental, descanso apropiado y felicidad interior. Esa es la receta que seguiría en caso de ser positivo y es la que quiero vivir. Evitaré lo desequilibrios que me conduzcan a situaciones críticas de salud.
Viviré dentro de una burbuja. Cadáver exquisito.

